lunes, 8 de junio de 2009

Contaminación lumínica

Encaminábamos nuestros pasos hacia un bar. Podía notar unas ligeras gotas depositándose en mi rostro. El ambiente auguraba lluvia, habitual ya en los primeros días del mes que contiene el inicio del verano.

Santiago no es una ciudad grande. De hecho no lo es en absoluto. La polución, la contaminación atomosférica, sin quitarle gravedad, ojo, no son aquí problemas tan serios como pueden ser en ciudades mucho más grandes y pobladas. Pero aún así, hay zonas afectadas por la contaminación lumínica, zonas donde por mucho que uno se esfuerce, el cielo compacto no ofrece señal alguna de lo plagado de luces que está. Por una de esas zonas caminaba yo.

Alcé la vista y algo dentro de mí se sobrecogió. Sobre nuestras cabezas se alzaba una preciosa, blanca y redonda luna llena. A su alrededor las nubes aumentaban la sensación de misticismo, dándole si cabe más belleza. La luna brillaba, delineándose perfectamente en el cielo nocturno. Se la señalé a mi amiga, que hablaba por teléfono. Me sonrió y siguió hablando.

Extasiada, continué mirando al blanco satélite.

Pero a mi alrededor, nadie parecía darse cuenta de la presencia de la luna. Busqué con la mirada algún rostro cómplice, a alguna persona que también estuviese mirando hacia arriba, dejando de preocuparse unos instantes por todo lo que sucede en la tierra. Me parecía imposible ser capaz de no mirarla. La luna estaba tan cercana, tan grande, tan hermosa...

Nadie alzó la cabeza. Poco después, las nubes se la habían tragado, dejando ya al mundo sin la oportunidad de admirarla.

Y es por eso, pensé, por lo que la contaminación lumínica no es considerada un problema de forma generalizada. Porque, por desgracia, la gente en las ciudades prefiere mirar al suelo en vez de mirar al cielo.

8 comentarios:

Any dijo...

Sigue mirando al cielo. Somos pocas las personas que lo hacemos...

Biquiños.

мιnι™ dijo...

Hola :)

He llegado hasta aquí desde el blog de Any.

Me ha gustado mucho la última frase :)

Un saludo.

Lograi el Luciérnago dijo...

¡Preciosa!

Kiridanshelo dijo...

Poco aprecio de nuestra naturaleza = contaminación despreocupada.

Arwen dijo...

Sigue mirándola, yo también lo hago muchas veces ;)

Bárbara dijo...

Hola Nullien,nos conocemos del Multiverso; me siento muy identificada con tu reflexión, hace tiempo trabajé en un sitio del cual salía a las dos o tres de la madrugada y volvía andando. Las noches de luna llena sentía que no caminaba, si no que me dejaba llevar por el hechizo de la pálida luna. Ojalá hubiese más gente en el mundo capaz de sentir esa mágica sensación.
¡Saludos! ¡no cambies!

Nullien dijo...

Me alegra saber que tanta gente ve las cosas desde la misma perspectiva que yo :)

Bienvenida, Bárbara! :) Aunque no sé detrás de qué nick te escondes en el Multiverso... :P

Lo subjetivo de la felicidad dijo...

Me alegra saber que no soy la unica que le ha pasado eso ya que igual una noche esta afuera con mi hermana y la luna se encontra hermosa,imponente, palida y luminosa y le dije a mi hermana que la viera ella solo dijo que era bonitaa y entro a la casa mientras yo segui mirando perdiendome en su hermosa palidez! fue una gran sensacion la sensacion de ser por un momento la unica que apreciara la belleza de ese momento me alegra saber que hay mas personas que la conocen